Respeto y unión al máximo entre el Tri y su afición

El gesto de la Selección Mexicana una noche antes de enfrentar a Corea del Sur

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"...Porque cantando se alegran, cielito lindo, los corazones... ¡Ay, ay, ay, canta y no llores!" Al unísono de decenas de aficionados, la serenata llevaba ya varios minutos desde que la Selección Mexicana había arribado a su hotel de concentración en Rostov on Don, pero la sorpresa fue mayúscula para los presentes, ya que todo se pausó abruptamente, los cánticos cesaron de pronto y todo se volvió algarabía, los vitoreos y gritos no cesaban: ¡La Selección Mexicana salía de su hotel para recibir a los aficionados presentes! Inimaginable...

Comandados por Rafael Márquez y Andrés Guardado, uno a uno de los seleccionados fueron saliendo de su búnker y durante un par de minutos se dedicaron a escuchar los gritos de apoyo de los presentes.

Después, todos los jugadores de Juan Carlos Osorio hicieron una seña de silencio, pues querían hablar en la noche previa al duelo ante Corea del Sur, no importando el cansancio a cuestas tras el reconocimiento de cancha horas antes en el Rostov Arena, a más de 32 grados centígrados.

Y fue Rafa Márquez quién habló a nombre de Juan Carlos Osorio y todo el tricolor. El capitán que cumplió su quinto Mundial disputado, agradeció el apoyo que han brindado los más de 20 mil seguidores mexicanos que volaron a Rostov. Y aseguró que todos en el Tri han trabajado para regalarles una alegría a los mexicanos en el juego ante Corea del Sur, por ello llamó a que todos mostraran unión en detener la serenata, y que de esta forma los 23 jugadores sigan concentrados y sobre todo descansados para poder llevarse los tres puntos ante Corea, y es que en caso de obtener la victoria, será muy difícil que México no acceda a octavos de final de Rusia 2018.

Lejos de enojarse, los aficionados respondieron al capitán con gritos de "Claro que sí Rafita" "Vamos ir a cantarle a los coreanos para que no duerman" "Déjenlos dormir".

El apoyo trajo consigo una porra de Hirving Lozano, Guillermo Ochoa, Chicharito y todos los demás, para después liberarse un poco y empezar a bailar con la afición mexicana. Héctor Herrera fue llamado a ponerle ritmo a esta velada de unión entre selección y tricolor, ya de por sí conjuntada tras el debut mundialista con triunfo sobre la campeona del Mundo, Alemania.

No pasaron ni cinco minutos, y las calles aledañas al cuartel general de la Selección Mexicana estaban vacías: el detalle que hicieron los jugadores del Tri en la noche antes del duelo ante Corea no lo olvidarán nunca los que estuvieron presentes, tal y como pasó la pasada Copa del Mundo cuando lo hicieron en Fortaleza, Brasil, cuando una noche antes del partido salieron a decir gracias y a pedir ser empático con el descanso que necesitan.

La noche de Rostov se recordará como el compromiso hecho entre la Selección Mexicana y afición por un solo objetivo: la clasificación a octavos de final en este Mundial.

ENVIADO / ROSTOV, RUSIA 

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